me gustaba no complicarme con nada,
no sentir presión o angustia por algo o alguien.
no ondear en pensamientos de los demás, ni siquiera en los míos.
mi espíritu era libre así como mis pensamientos.
no tenia miedo... aun no lo conocía en persona.
reconocía mi rostro en cualquier reflejo así fuera el del agua.,
y no existía timbre de voz humano que pudiera dominarme,
doblegarme...