María aun tenia su cuerpo agitado y extasiado.
aun se le veían los labios y su alrededor rojizos por los besos llenos de fuego.
ya era la hora de bajar al salón grande y cumplir con desposarse con el Sr. Arrambide.
limpiándose sin mojar su vestido nupcial, con un poco de agua su sexo, ella sentía que al bajar todos los invitados podrían olerla a lo lejos.
no había tiempo... ya le esperaban.
Santiago su fiel amante, con el rostro carcomido y marchito, sentía que le arrancaban el corazón el suspiro de su muerte, pero no tenia opción.
solo le beso su frente y la dejo salir a su destino.
cerro la puerta y lavo su cara, se puso el saco y bajaría a verla desposarse con otro hombre.
María paso lento, como quien va caminando hacia la horca, hacia la muerte.
con su mirada seca y sus manos escurriendo agua.
en cada paso, se secaba mas y mas su corazón...
ya no importaba si latía o no...
era hora de cambiar su rostro, de fingir que todo esta bien.
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