Vives y mueres en mi cerebro.
A veces solo quiero que mueras.
Como aquella linda tarde, como aquella bella flor.
Como este suspiro, como esta mi voz.
Morir como un beso consumido y evaporado.
Morir como este sentimiento, muere, muere lento.
Huiré justo detrás del atardecer, con cautela.
No quisiera arruinar tu sueño.
Solo esperare que las manos frías de la lluvia no toquen mi piel.
Grabada en mi frente tu mirada llevare…
Ojala el tiempo sea generoso con los dos.
Como si viviera en el infinito y no supiera nada de tus labios, perdidos…
T.R.L.A.
2005
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