*Curiosamente esta es mi manera de decir las cosas.
Es mi idioma, la poesía, la utopía, los sueños vivos y muertos, las caricias con la mirada, las letras vivas.
Quemo mis pestañas por sentir el ardor de unas líneas de verdad, ternura, placer vivo que si estiro mi mano lo puedo tocar.
Cansada mi espalda y mi alma de cargar miles de cosas y vivencias, sueños, palabra versátil devora mi lengua y quema mis manos.
Logro sentir en el centro de mi cuerpo la sed del fuego de la poesía de mis labios y mis manos calientan mi mente fría.
El aroma de tus caricias y tus palabras me harán olvidar mi eterna oscuridad encadenada por mi misma.
No intento amanecer de prisa solo contemplar a mi atardecer cúpula de sangre caliente, hierve dentro de mi pequeño y delgado cuerpo.
Dudo que algún día se me seque el alma y se borre de mi mente la poesía, el arte de amar por medio de las mas sutiles y agresivas palabras.
No terminare ni después de la muerte de admirar la tenue brisa de caricias que caen del cielo a mi suelo y yo bebo de el.
Procuro no espinarme con la belleza de las flores ahora solo las miro, han hecho ya muchas heridas en mi piel, han desangrado ya mi corazón, y lamo mi cuerpo para curarlo.
He volado a diferentes senderos unos mágicos y otros muertos, siempre en busca de líquidos que son vitales;
En busca de nuevos horizontes y senderos caminando bajo mi mismo cuerpo.
Que he de hacer para fijar mi mente, para saber que líneas trazar y caminar por ellas y poder abrazar la felicidad de la compañía y la sociedad de la eternidad.
Moveré lentamente mi cuerpo a la hora de acostarme para no despertar el veneno que habita en mis entrañas.
T.R.
2005
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