Hay un muro, un ojo que es un pozo, todo tira hacia abajo, pesa el cuerpo;
Pesan los pensamientos, todos los años son este minuto desplomándose interminablemente;
Aquel cuarto de hotel de san Francisco me salio al paso, hoy es ayer, mañana es ayer;
La realidad es una escalera que no sube ni baja, no nos movemos, hoy es hoy y siempre es hoy.;
Siempre los ruidos de los trenes que despedazan cada noche a la noche.
El recurrir a las palabras, la perforación del muro, las ideas y venidas, la realidad cerrando puertas, poniendo comas la puntuación del tiempo, todo esta lejos, esta a millas de distancia el vaso de agua, tardare mil años en recoger mi cuarto, que sonido tan remoto tiene la palabra vida, no estoy aquí , no hay aquí;
Poco a poco me he ido encerrando y no encuentro salida que no de a este instante, este instante soy yo Salí de pronto de mi misma no tengo nombre ni rostro; yo esta aquí echando a mis pies, mirándome, mirándose, mirarme, mirando.
Fuera, en los jardines que arrastro el verano, una cigarra se ensaña contra la noche.
¿ estoy ó estuve aquí ?.
en duermevela oigo correr entre bultos adormilados y ceñudos un incesante rió.
En la catarata negra y blanca, las voces, las risas ,los gemidos del mundo confuso, desempeñándose.
Y mi pensamiento que galopa y galopa y no avanza también cae y se levanta, y vuelve a desempeñarse en las aguas estancadas del lenguaje.
Hace un segundo habría sido fácil coger una palabra y repetirla una y otra vez;
Cualquiera de esas frases que decimos a solas en un cuarto sin espejos, para probarnos que no es cierto, que aun estamos vivos, pero ahora con manos que no pesan la noche aquieta la furiosa marea y una a una desertan las imágenes, una a una las palabras que cubren el rostro.
Paso ya el tiempo de esperar la llegada del tiempo el tiempo de ayer, hoy y mañana;
Ayer es hoy, mañana es hoy, hoy todo es hoy, salio de pronto de si mismo y me mira,
No viene del pasado, no va a ninguna parte ,hoy esta aquí, no es la muerte – nadie se muere de la muerte todos morimos de la vida, no es la vida fruto instantáneo, vertiginosa y lucida embriaguez, el vació sabor de la muerte da mas vida que la vida;
Hoy no es muerte ni vida.
No tiene cuerpo ni nombre, ni rostro, hoy esta aquí, echado a mis pies, mirándome.
Yo estoy de pie, quieta en el centro del circulo que hago al ir cayendo desde mis pensamientos;
Estoy de pie y no tengo a donde volver mis ojos, no queda ni una brizna del pasado;
Toda la infancia se la trago este instante y todo el porvenir son estos muebles clavados en su sitio, el ropero con su cara de palo, las sillas alineadas en espera de nadie, el rechoncho sillón con los brazos abiertos, obsceno como morir en su lecho, el ventilador insecto engreído, la ventana mentirosa, el presente sin resquicios, todo se ha cerrado sobre si mismo, he vuelto adonde empecé, todo es hoy y pasara siempre.
Allá, del otro lado, se extienden las playas inmensas como una mirada de amor.,
Allá la noche vestida de agua despliega sus jeroglíficos al alcance de la mano.
El rió entra cantando por el llano dormido y moja las raíces de la palabra libertad,
Allá los cuerpos enlazados se pierden en un bosque de árboles transparentes,
Bajo el follaje del sol caminamos, somos dos reflejos que cruzan sus aceros.
La plata nos tiende puentes para cruzar la noche, las piedras nos abren paso;
Allá tu eres el tatuaje en el pecho del jade caído de la luna, allá el diamante insomne cede.
Y en su centro vació somos el ojo que nunca parpadea y la fijeza del instante ensimismado en su esplendor.
Todo esta lejos, no hay regreso, los muertos no están muertos y los vivos no están vivos.
T.R.L.A.
2005
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