Aquí no hay escapatoria.
Las aves vuelan sobre mi cuerpo que esta desnudo recostado en el centro del campo, sobre la yerba, y la mirada perdida en el cielo azul, azul, azul, y el sol bañando mi cuerpo con su manto de calientes manos.
Mis cabellos de fuego adornando el pasto verde;
De pronto. ¡!!!
Un estruendo agita mi corazón con rapidez, las nubes se tornan grises y los relámpagos comienzan su alboroto; el cielo comienza a llorar.
Las lágrimas del cielo comienzan a cubrir mi cuerpo, mis cabellos se empiezan a despintar, la sangre a derramar.
Me levanto y me dirijo a paso lento hacia aquel roble grande, al llegar mis fuerzas se desvanecen y caigo a los pies del gran árbol.
En un momento de deliro escucho tu voz, lentamente abro mis ojos y no te veo, al cerrarlos de nuevo vuelvo a escuchar tu voz, y vuelvo a abrir los ojos y como un sol veo tu lindo rostro; que creí jamás volver a mirar.
Desde los infiernos hasta el cielo.
Maldita confusión.
Y si creíste que había muerto, pues si.
Pero renací desde el más hondo de los infiernos tan solo para venirte a ver la cara de imbécil.
2005
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